La libertad sexual y la política

libertad sexual en el mundo liberal y swinger

La libertad sexual y la política

Ambiente liberal   |   No comment

Aún tenemos la suerte de vivir en un estado de bienestar y de libertad de expresión donde el grado de emancipación sexual se puede definir como un instrumento de medida de nuestra libertad social y de nuestra integridad como individuo libre y responsable de sus actos y pensamientos.

 

Pero, ¿hasta cuando disfrutaremos de este privilegio?

¿Somos realmente conscientes de ser los herederos del “estado de gracia” adquirido a golpe de revoluciones por nuestros padres?

 

Si analizamos el espacio que ocupa la libertad sexual dentro de la línea cronológica de nuestra civilización occidental, salta a la vista que sólo ocupa un reducido fragmento. Descartando la época politeísta greco-romana, donde el sexo formaba parte del culto a unos dioses que competían en el campo de la tolerancia, dicha línea se reduciría a una gota de agua en el mar.

 

Además, si hago abstracción del concepto de libertinaje nacido en el siglo XVIII –exclusivamente reservado a unos pocos privilegiados de la casta aristócrata–, sólo nos queda esta pobre franja que comienza hacia los años 60 en Europa del norte y EE.UU. y en los años 80 en Europa del sur.

 

Sin embargo, desde el 2000, en Estados Unidos y en los países escandinavos estamos asistiendo al retorno de un puritanismo extremista. De forma imparable, la regresión sigue su camino… y el panorama político-social no pronostica mejoras. Notamos claramente una tendencia hacia un conservadurismo judeo-cristiano que cada vez está cogiendo más fuerza y limitando nuestra libertad sexual. En Francia, las bodas homosexuales han suscitado manifestaciones virulentas por parte de los lobbies de protección de la familia y, en Rusia, ser gay es sinónimo de enfermo y enemigo de la sociedad.

 

Estos hechos son sólo los primeros síntomas de un declive anunciado del espacio vital del mundo liberal y swinger… A este ritmo, ¿cuánto tiempo nos queda a los swingers antes de ser considerados como “heréticos”? ¿Cuánto tiempo les queda a los locales liberales antes de volver a la clandestinidad? ¿Cuánto tiempo les queda a las páginas liberales antes de exponerse a la censura de los estados moralistas?

 

Como ciudadano del montón que soy, saboreo este momento efímero… El momento de gozar de la libertad de entrar, estar y disfrutar de un mundo liberal aún vivo…

 

“Un pueblo dispuesto a sacrificar un poco de su libertad por un poco de seguridad no merece ni una ni otra, y termina perdiendo ambas.” Benjamin Franklin

 

Erostócrata

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