Otra visión de cómo vivir la sexualidad en el mundo liberal

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Otra visión de cómo vivir la sexualidad en el mundo liberal

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Ya sabemos que hay multitud de actitudes y conductas diferentes ante el sexo según la persona, la cultura de la cual procede, las inquietudes personales etc. Todos buscamos el bienestar sexual y es por eso que todo lo relacionado con ideologías o filosofías que tratan del desarrollo de la sexualidad, como el Tantrismo, Taoísmo u otras tendencias orientales, resultan actividades y formas de vida muy sugerentes y atractivas.

 

Al mismo tiempo que lo que es lejano resulta atractivo, también activa preguntas como: ¿Para follar hace falta tanto estudio, tanta preparación? o ¿Es posible que el orgasmo del hombre pueda producirse sin eyaculación y seguir siendo orgasmo? Y ahora resulta que en el caso de las mujeres se ha producido el efecto inverso: las mujeres tenían orgasmos sin eyaculación y ahora parece que la que no consigue un squirting le falta algo.

 

Bien, conjeturas aparte, hay que reconocer que estas prácticas o doctrinas proveniente de culturas lejanas donde el sexo tiene un lugar privilegiado siempre resultan sugerentes. Es más, parece que son una feminización de la sexualidad en el sentido de basarse más en los preliminares, o como se debe decir, en la estimulación sexual potenciando las caricias, masajes, ungüentos… Plantea también cómo subir la lívido en momentos en los que se está más apático sexualmente, y algo muy importante, la dedicación tanto al hombre como a la mujer es total, es decir, de manera igualitaria.

 

A este respecto parece interesantísimo que se hable del masaje lingam (sexo/energía masculina) en el que la mujer se ocupa totalmente del hombre estimulando el hueso púbico, el perineo, los testículos… y del masaje del yoni (sexo/energía femenina) en el que el hombre puede hacer lo mismo respecto a la mujer donde entran en juego el monte de Venus, los labios mayores, los labios menores, el clítoris… También llama la atención, desde una posición totalmente profana en el tema, que la unión de ambos representa “la indivisible unidad en la dualidad de lo masculino y lo femenino” donde la pareja mantiene la mirada recíprocamente durante toda esta estimulación, como queriendo decirse, “no te vayas, estás conmigo, el placer te lo doy yo o, bien a la inversa, el placer lo recibo de ti”.

 

El mundo liberal occidental (el que conocemos) está bastante ajeno a estas prácticas y vemos como las relaciones sexuales, tanto entre parejas o en grupo, se limitan principalmente a dos procedimientos: felación/cunnilingus (es decir el chupar) y penetración, dejando poco margen a los preliminares, caricias incluidas.

 

Da la impresión de que lo que se consiguió acercándonos a la estimulación y que hizo que la sexualidad diese el paso del Ser Animal al Ser Humano, se perdió en el camino o quizás nunca estuve en él.

 

No hay que olvidarse que todos aquellos y aquellas que forman parte del mundo liberal son los que más necesidad tienen de nuevas situaciones, nuevos estímulos… Es por eso, quizás, que el BDSM ha conquistado tantísimo terreno, y es lógico, pero no deja de ser sorprendente, que esta filosofía sexual de prácticas orientales no se haya adentrado más entre los liberales ya que es la búsqueda del placer, el querer aprender cosas nuevas, experimentar…

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