Relato swinger: Pasos rojos hacia el placer

Para salir a un club liberal

Relato swinger: Pasos rojos hacia el placer

Ambiente liberal, Contacto Swinger España e intercambio de parejas, Fetichismo   |   No comment

La noche ya empezó en mi cuarto de baño. Después de la ducha, empecé a maquillarme y a pensar lo que me iba a poner esta noche para salir de fiesta a un club liberal. Opté por un vestido negro muy ceñido y corto que dejaba al descubierto las piernas, realzando así las medias de seda. Con un simple movimiento de mi cuerpo se podía entrever mi tanga. Y, para marcar aún más la silueta, unos zapatos rojos en punta y con un elevado tacón de aguja. Un collar de perlas blancas ponía al descubierto me escote que liberaba mi pecho.

 

Salí de casa sintiéndome segura y, cuando entré en el club swinger, sentí la importancia que tienen los tacones que, con el caminar, me hacían ondular el vestido dejando intuir mis nalgas. Entonces recordé la importancia del zapato en aquel cuento de la infancia… ¿era la Cenicienta no?… la que iba abocada a un príncipe azul que más pronto o más tarde destiñe… Pero yo entraba en el club pisando fuerte, sabiendo lo que quiero y abierta a los placeres suculentos del sexo. Momentos de éxtasis pasaban por mi cabeza. Humedades tangibles pasaban por mi sexo, satisfacción al observar mi entrada que me condujo al aquí y ahora ya que las miradas se dirigieron hacia mi; yo, que caminaba como una felina y que, con paso corto pero seguro, me iba acercando a la barra para pedirme una copa mientras me rozaba sigilosamente con otros cuerpos que estaban cerca de mi.

 

Me excitaba pensar que aquellos hombres tenían en su cabeza el deseo de estar conmigo y la duda de si lo conseguirían. La noche sin duda prometía, la actitud con la que yo llegué me la regalaron aquellos zapatos rojos que, a pesar de estar en acción, no me los quité en toda la noche.

 

Encontré al hombre fetichista que incluso me chupó el tacón y, aunque un poco extraño para mi, me dio morbo. También el que me quitó un zapato y, con él en la mano, me apretaba el pié en forma de caricia contundente. Por supuesto… la follada con las piernas estiradas que excita tanto en el ambiente también se produjo y todas las diferentes posturas en las que no olvidé dar protagonismo a aquellos zapatos rojos de tacón que me facilitaron la morbosa noche de sábado que pasé en el club swinger.

 

Lakmée

 

Para salir a un club liberal

 

En todo encuentro erótico hay un personaje invisible y siempre activo: la imaginación”

Octavio Paz

zapato-de-mujer wyylde

No Comments

Tu comentario