Un sentido polémico: el tacto

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Un sentido polémico: el tacto

Ambiente liberal, Contacto Swinger España e intercambio de parejas   |   No comment

A pesar de vivir en España, vivimos en una sociedad en la que el tocarse, es decir tener algún contacto físico, no está muy aceptado. En realidad, molesta un poco cuando la gente se acerca demasiado o que te roza en el metro o en el bus. No sé hasta qué punto esto es bueno o no.

 

De hecho, cuando tenemos ocasión de visitar otras culturas donde es habitual el contacto físico, un simple roce nos puede resultar molesto a pesar de ser, los españoles, más “físicos” que los nórdicos.

 

Los hombres y las mujeres que intercambiamos encuentros sexuales en el ambiente liberal, ¿tenemos realmente otro horizonte o más abertura de los que no practican el intercambio?

 

El tocarse, creo yo, tiene que ser bueno… ¿no? Esta cuestión me hace pensar en la escena final de “El perfume” de Patrick Süskind (por cierto, escena del film prohibida en Youtube por su contenido orgiástico) donde se produce aquella desinhibición por el poder de aquel joven loco por los perfumes humanos, o “El jardín de las delicias” de El Bosco donde los cuerpos desnudos se entrelazan buscando el placer.

 

Tengo la sensación que, los hombres y las mujeres que practican este tipo de encuentros, al fin y al cabo “encuentros humanos”, tienen un plus que no tienen los demás, un acercamiento al cuerpo de los demás que nos libera de ese hermetismo y, a veces, desprecio que nos han enseñado a tener hacia los demás, sobretodo hacia los desconocidos.

 

No quiero decir que el acercarse a todo el mundo es bueno porque forma parte del ser humano, pero sí que, acercarse físicamente a cuerpos desconocidos previamente elegidos, nos abre otra dimensión, a otra forma de sentir el ser humano que no nos ha permitido la sociedad y, mucho menos, el catolicismo. Además debemos añadir la experiencia de ser tocados.

¿Os sentís diferentes dentro del ambiente liberal?

Los swingers, ¿Hemos evolucionado más de esta manera?

¿Somos “mejores”?

Yo creo que un poco sí, al menos habremos ganado en aceptación de los demás y de nosotros mismos, en abertura, en empatía y, no digamos, en exposición al placer más sencillo que hay que es el de las caricias.

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