Breve relato sobre Cleopatra

Breve relato sobre Cleopatra

Relatos eróticos

 

Una leyenda popular narra y dibuja a Cleopatra con un papiro enrollado entre los muslos. Muy bien enrollado y cerrado, el papiro mantiene cautivas a cientos de abejas quienes, con su zumbido y agitación, permiten “vibrar” el famoso papiro. Y ya está… se lo pone en la vagina, pensando que todo le va a ir bien. Y tiene orgasmos múltiples, la suertuda. Sí, pero en realidad, no es así.

 

Es verdad que Cleopatra tuvo amantes, pero no diez mil como se hace creer… puede que fuesen cuatro oficiales y probablemente algunos esclavos sexuales como era de costumbre en la época. Pero se la describe (desde siempre y aún hoy en día) como la reina de las “guarras”. Obviamente, una mujer con poder sólo pude conseguirlo ofreciendo su vagina. Virgilio, Horacio y Tito Livio no sólo escribieron la historia de Roma, la griega, sino también la historia de Egipto y de Cleopatra. Y estos autores son amigos de Augusto y, por tanto, enemigos de la reina de Egipto. Entonces, sin miramientos, se crean leyendas. Chupó a más de 100 soldados en una noche y al ver que no era suficiente, inventó el vibrador de papiro con abejas. La idea era denigrarla y mostrarla como una mujer fácil, una perversa.

 

La perversidad es fea cuando desacredita a la mujer y, naturalmente, no podemos confiar en una mujer perversa. Para los que no pudieron estar al tanto de los rumores, se crearon dibujos, medallas, se esculpieron lámparas de aceite (el merchandising de la época), en definitiva, la idea era divulgar y poner a Cleopatra en situaciones que podían ser percibidas como degradantes… Y, con una especie de consolador hecho con un papiro enrollado entre las piernas… y con abejas que lo hacen vibrar. ¡Por favor! … ¡Seamos serios!