"El lado oscuro" relato erótico de Durham

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“El lado oscuro” relato erótico de Durham

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Él vio su perfil por casualidad en una pagina web liberal y no dudo en escribirle un mensaje al que ella tardo mas de tres semanas en contestar cuando él ya habia perdido toda esperanza en recibir una respuesta. Descubrieron que a ambos les gustaba jugar al rol de Amo – Sumisa, tan de moda en los últimos años por novelas de éxito, se pusieron los nombres de Mia y Controller para jugar.

 

Como buen Amo, el deseaba hacerla disfrutar y sentirse complacido. Día a día ella se convirtió en una gran sumisa, lo que empezó como un juego se convirtió en una forma de relacionarse. Cada día el amo le iba pidiendo cosas que la llevaban a puntos sin retorno. Empezaron con cosas sencillas como quitarse el tanga en el trabajo y guardárselo en su bolso, sacarse una foto con la palabra ”Zorra de Controller” en el estomago y subirla al álbum privado de su perfil en la web donde se conocieron, pedir permiso para estar con otros hombres o grabarse un video masturbándose en el baño de su empresa.

 

Ella disfrutaba con el juego al igual que él, con el paso del tiempo le cedio su mente y cuerpo para que hiciera lo mas que placer le diera. Un día llegó un sobre al trabajo de la sumisa, lo abrió sin saber que era, y encontró un documento. Sorprendida vio que era un contrato de sumisa, lo debía firmar y enviarlo de vuelta a la dirección que le había escrito su amo. Sin dudarlo lo hizo, estaba dispuesta a hacer cualquier cosa por ese hombre que la había cautivado. El amo empezó fuerte, lo primero que pidió al dia siguiente fue una foto de ella montando a su marido en un probador de unos grandes almacenes.

 

El sábado siguiente Mia convenció al marido para que le acompañara para comprarse ropa, él a regañadientes la acompañó. Después de visitar varias tiendas, Mia encontró el probador ideal, uno grande con espejos y un banco rojo aterciopelado ancho que parecía cómodo, donde podría cumplir el deseo de su amo. Al entrar en el probador Mia se puso en frente de su marido y empezó a desnudarse mirándolo fijamente, hasta que se quedó con un sujetador y tanga azul que se compró en una tienda de lencería americana. Le agarró con virulencia el paquete, mientras se aguantaban las miradas en silencio. Mia le bajó la bragueta del pantalón y le saco el pene medio erecto. No tardó en ponerlo firme masturbándolo un poco. Al marido le latía el corazón como nunca, no recordaba haber estado tan excitado en los últimos meses, ella le puso la mano sobre la cara, acariciándolo con una mezcla de violencia y deseo, pasando sus dedos por sus labios y mejillas.

 

Sabia que su marido rabiaba por la felación y se puso de rodillas entre sus piernas, no dudo en empezar a lamer el capullo rosado con la punta de su lengua, besando lentamente de arriba abajo el pene erecto de su marido mientras lo cogía por la base y apartaba su melena que caía sobre el sexo de su marido. Ella notaba como la polla empezaba a vibrar, parecía que iba a explotar en cualquier momento y decidió parar, su amo quería una foto de ella montando al marido y no podía correrse tan pronto. Ella le dijo con voz firme “te voy a montar “, y él se bajó los pantalones con cierta torpeza y se sentó en el banco. Mirando al espejo se colocó entre las dos piernas de su marido y deslizó el falo de su marido dentro de su sexo húmedo, se sentó encima de él, y poco a poco comenzó a moverse. Aprovecho ese momento para sacar la foto apuntado con la cámara de su móvil de empresa enfocando hacia el espejo. Cuando notó que estaba lubricada le dijo “fóllame duro, como nunca lo has hecho. Dame todo lo fuerte que puedas y correrte dentro de mí”. Con miedo él hizo caso, se encontraba más cómodo haciendo lo que le decían que proponiendo cosas a su mujer. Ella le agarró los muslos por encima para hacer más fuerza, y él empezó a percutir su pene con fuerza mientras ella descubría su belleza más salvaje en el espejo y su sexo atrapaba el pene de su marido dentro de ella. El marido se corrió rápidamente, un grito mudo salió de su boca expresando el placer que había tenido. Mia se saco el pene de su marido y se limpió la corrida aún caliente que goteaba por su entrepierna. Tras vestirse, Mia le mando la foto a su amo, lo que dio el un placer intenso incluso más que el había sentido al sentir las acometidas de su marido.

 

Por la mañanas, Mia aprovechaba los 5 minutos diarios que tenia para fumar y enviar un “Buenos días Amo” como le habían enseñado desde pequeña en un colegio católico de Barcelona, uno de esos días Mia le contó que deseaba ser poseída por dos hombres.

 

Fueron a un club un viernes por la noche a buscar dos hombres para la fantasía de Mia, ella los elegiría, era su sueño y todo sería como ella deseara, al fin y al cabo era la protagonista. Fue su primera vez en un club, un miembro del club abrió la puerta, y les guardó los abrigos en un armario en el pasillo de la entrada. Al entrar se sintió un poco abrumada por la oscuridad, el olor a humo que salía de una pequeña sala donde habían empleados del club fumando y la cantidad de personas que había, pero ahí estaba Controller para cogerla de la mano y guiarla.

 

Se sentaron en la barra y se tomaron dos Gin Tonics mientras Mia rompía otras de sus ataduras morales que le enseñaron en su juventud. Él le enseño el local, y se cambiaron dejando su ropa en una taquilla roja para parejas. Mia se puso un body negro que marcaba a la perfección los limites de su cuerpo, provocando en Controller una erección que se intuía al mirar la toalla blanca que se había puesto en la cadera. Estuvieron paseando por las distintas áreas del club hasta que se metieron en la zona de camas donde la gente se dejaba llevar por la lujuria y el vicio. Mia tenía enfrente lo que soñaba y empezó a dejarse llevar sintiendo sensaciones nuevas e intensas. Eligió a dos hombres que había visto disfrutar en la cama redonda mientras hacía de voyeur. Controller habló con ellos y se sentaron junto a ella para que se conocieran. Carlos, el más joven era bastante alto tenia sobre 28 años, con tatuajes, depilado, cuerpo de jugador de rugby y un pene bien formado; Jan, el otro más mayor cerca de los 35 con ojos azules poderosos, un cuerpo fibroso definido que invitaba al vicio y bastante bien dotado.

 

Estuvieron hablando y comentando la fantasía de Mia. Finalmente se intercambiaron los número de móvil para comunicarse durante la semana en medio de gemidos y aullidos que venían de la orgia que tenían enfrente, donde no se podía distinguir quien te estaba follando o acariciando.

 

 

Mia y Controller llegaron sobre las 4 de la tarde al hotel de lujo en la playa de la Barceloneta. La habitación era grande, y luminosa con un espejo grande en la pared izquierda y bajo un gran ventanal una banqueta a juego con la moqueta lila de la habitación junto a un chaise longue de diseño. La cama era cómoda de tamaño “King” colocada en frente del ventanal desde donde se veía el mar azul y bravo de un día frio de invierno como aquel. Habían quedado a las 5, así que durante esa hora aprovecharon para ducharse, arreglarse y prepararon la habitación para la sesión de sexo que se avecinaba. Controller aprovecho el momento para darle los regalos de su cumpleaños que hoy iba a estrenar, un collar de perlas blancas, un juego negro de lencería tipo “baby doll” con transparencias que dejaban ver sus pechos, bata de seda blanco perla, medias y un par de stilletos que la alzaban al cielo.

 

Mientras Mia se arreglaba en el baño, llegaron los dos hombres. Controller les invitó a entrar en la habitación, se desnudaron y dejaron un par de condones en una mesita. Mia salió del baño y comenzó a andar nerviosa hacia los tres hombres que la esperaban al lado del ventanal. Parecía una diosa, estaba terriblemente preciosa y excitada.

 

Al acercarse a ellos, los dos hombres la rodearon como dos lobos hacen con su presa, el mayor deshizo el nudo simple de la bata mientras la miraba con sus ojos azules, comenzó a deslizar sus manos por el cuerpo curvilíneo de Mia, mientras el otro besaba su cuello y espalda poniendo su pierna entre las dos de ella. A Mia le latía el corazón muy rápido y no dejaba de mirar a su amo, mientras era manoseada por dos casi desconocidos. Sus piernas temblaban mientras la bata se deslizaba hacia el suelo. Empezó a sentir como la mano de uno de los dos hombres se perdía en su entrepierna acariciando y buscando su sexo depilado y húmedo. Otro par de manos la abrazaban desde detrás para masajear sus pechos blanquecinos y pellizcar sus pezones duros rosados. Mia comenzaba a estar mas mojada de lo habitual, y deseaba que su corrida fuera tan potente que se deslizara por su pierna como en sus fantasías. Cuando los dedos de Jan estaban ya dentro de ella, empezó a notar como una polla acariciaba y golpeaba su culo redondo y lechoso. Mia no podía articular palabra y se dejaba llevar perdiendo la noción del tiempo. Mia cogió por los hombros a Jan y sin saberlo se encontró lamiendo su suave pecho y mordiéndole los pezones. Carlos arañaba su espalda dejándole unas marcas rojas mientras su dedo corazón jugaba con el culo virginal de Mia. Se quito los zapatos con disimulo, eran un poco incómodos y quería estar más baja que Jan y Carlos que abusaban de su cuerpo, para sentir más el control de los dos hombres.

 

En ese momento, el amo se levantó y terminó de desnudarla, mientras Jan y Carlos miraban como el amo ordenó a Mia ponerse a 4 patas sobre la cama, y le ponía un collar negro con correa después de quitarle el collar de perlas. Mia se sentó en los pies de la cama mientras su amo estaba detrás cogiendo la correa, y dijo “os la ofrezco”. Se acercaron desnudos y empalmados, Mia cogió el falo de Carlos con la mano mientras chupaba el pene fuera de lo habitual de Jan, lamía de arriba abajo dejando toda su saliva sobre el miembro duro con las venas hinchadas. Se deleitaba pasando la punta de su lengua sobre el capullo mientras daba fuerte al sexo de Carlos. Jan cogió las manos de Mia y las puso sobre sus muslos duros, Mia abrió la boca y esa polla gorda se introdujo toda dentro de su boca de manera forzada provocándole una arcada, mientras Jan le apretaba la cabeza contra él. Carlos empezó a golpear con suavidad la mejilla de Mia, quería su felación y ella se la concedió. Cogiéndole las pelotas con sus manos y metiéndose sus huevos con delicadeza en la boca no paraba de dar placer a Carlos. Finalmente empezó a comerles la polla a los dos, pasando rápidamente de una a otra, sin tiempo apenas para respirar, apoyando su mano sobre el estomago plano de los dos para poder aguantarse.

 

Mia ya no podía más y el amo colocó a Mia tumbada en la cama bocarriba con la cabeza saliendo un poco por el pie de la cama, Carlos aprovechó para meterle dentro de su boca la polla mirándola con lujuria, mientras Jan cogió un masajeador de clítoris y empezó a pasarlo por su sexo en círculos. Mia cerró los ojos y colocó sus manos por detrás de los muslos musculados de Carlos, mientras sus manos masajeaban sus pechos y estomago, y se estiraban buscando el sexo rabioso de placer de Mia. Jan abrió delicadamente con dos dedos el coño húmedo rosa oscuro de Mia, y empezó a masturbarla con un consolador de silicona con forma de polla de unos 22 cm que estaba sobre la cama. Se lo metía y sacaba con violencia buscando que se corriera lo antes posible. Mia gemía, chillaba en silencio mientras parecía arrancar a trizas la piel de los muslos de Carlos.

 

Controler deseaba ver como se follaban a Mia y les pidió que cogieran la venda negra de bondage que había dejado en el sofá, mientras Mia gateaba hacia el banco cogida con la correa del collar. Se tumbo boca arriba en el banco mientras le ataban sus muñecas a los tobillos con la venda negra y rodeaban su cuerpo al banco con el resto de la venda bondage. A Mia nunca la habían atado e inspiraba con fuerza, para controlar la ansiedad o mejor dicho la excitación que le provocaba aquella situación.

 

Controller se sentó a su lado en el chaise longue, desnudo con una fusta en la mano, viendo como disfrutaba su sumisa. Su mano cogió la suya, le acariciaba el cuero cabelludo mientras dos casi desconocidos la hacían gozar, notando como le apretaba la mano cuando tenía un orgasmo o una embestida.

 

Jan se arrodilló entre las piernas de Mia y se acercó con determinación a su sexo, comenzó lamiendo el pubis y la zona alrededor de sus labios grandes. Jugaba con su dedo y el clítoris de Mia, acariciándolo delicadamente, haciendo que el cuerpo de Mia se moviera con descontrol. Escupió sobre el sexo y lo abrió con el dedo gordo e índice, llegando a ver lo más profundo de Mia. Su lengua firme se metía dentro de ella, moviéndola hasta donde podía, intercambiando lametones por todo su sexo. Mientras Carlos pasaba sus dedos por los labios de Mia, ella le correspondía con algún mordisco fruto de la excitación. Mia abrió la boca pidiendo la polla de Carlos, colocándose sobre Mia, y apoyado con sus brazos en la cama comenzó a follarle la boca, un pollazo tras otro, hasta que consiguió correrse en su boca. Toda su leche caliente recorría las comisuras de los labios de Mia, deslizándose hacia el mentón y goteando en su pecho como ella se había imaginado mil veces.

 

Jan se coloco el condón en su pene duro ansioso de poseerla. Deslizó su miembro dentro de ella y la cogió fuerte por las muñecas, fuerza le sobraba para dominar a Mia que gimió desgarradamente cuando sintió como le clavaba su pene duro con decisión. Se la follaba sin control hasta que comenzó a perder esa energía inicial, sus cuerpos comenzaron a sincronizar las embestidas con los movimientos pélvicos de Mia, parecía que no era la primera vez que habían estado juntos. Jan empezó a acelerar los movimientos lanzando un grito agónico de placer al correrse, Mia giró la cabeza buscando la mirada cómplice de su amo. Era el momento del clímax final y lo quiso compartir con el hombre que la hacía feliz y como agradecimiento por organizarle esa tarde noche especial.

Jan y Carlos se fueron sin ducharse como se había pactado previamente . Controller le quito el collar y corto las ligaduras para terminar abrazando el cuerpo exhausto de Mia. Ella se ducho y se fueron a la cama desnudos y abrazados como hacían las pocas noches que pasaban juntos.

 

Esa noche se dieron cuenta que no eran ni una sumisa ni un amo, que eso simplemente fue un juego para mostrarse su lado oscuro. Descubrieron la verdad, ella estaba dispuesta a todo por él y él a todo por ella.

 

Durham

“Dedicado a un ser libre y especial, ya sabes que eres tú”

 

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