El orgasmo prostático

El orgasmo prostático

Manual Swinger, Wyylde.com

 

 

Os quería compartir una reflexión sobre el orgasmo en general y sobre el orgasmo prostático en particular. Un tema difícil de compartir pero que vale la pena intentarlo. El orgasmo prostático es casi un mito como el squirting o el sexo tántrico. Intentemos desmitificarlo.

 

Resulta que la próstata, en el hombre, está debajo de la vejiga, en la parte anterior del recto, tiene forma de uva y se puede palpar con los dedos a través del ano. Es una zona muy sensible y, estimularla, produce una sensación de calor en el cuerpo. Durante la penetración anal, y según la posición se puede también estimular la próstata. Si no se tiene práctica resultará una sensación sorpresiva e intermitente o errática, pero si se practica lo suficiente se pueden alcanzar niveles de estimulación creciente que finalmente acaban en orgasmo. El truco, según mi experiencia, es mantener ese calor que se genera desde la próstata en la pelvis y acumularlo durante unos minutos. Esto se logra manteniendo una pequeña tensión abdominal y una respiración más bien rápida y corta, como si tomaras aire para hacer una pequeña inmersión. Visualizar como se crear ese calor y se mantiene en esa zona ayuda mucho. La sensación es que la pelvis se va hinchando de calor tratando de salir. Llegado el momento de máxima tensión se debe liberar ese calor haciendo exactamente lo contrario. Una respiración profunda y larga mirando hacia arriba y abriendo la boca para dejar que fluya ese calor desde la pelvis, o así deberías visualizarlo. Si repites esa respiración con una exhalación bien larga entonces sentirás como ese calor sube y se libera en forma de placer por todo el cuerpo. Quizás sientas escalofríos en hombros y brazos, espasmos, etc. Inmediatamente sentirás satisfacción, relajación y querrás parar y descansar un poco.

 

Las primeras experiencias pueden resultar en mini orgasmos fugaces e incluso inciertos o repentinos, pero con algo de tiempo y dedicación pueden ser fuertes y claros. No hay eyaculación por lo tanto no has perdido calorías y luego de unos minutos puedes volver a intentar. Si tu pareja, por el contrario, continua y tú con ella entonces puede que entres en una fase multi-orgásmica y te mantengas al borde del orgasmo de manera continua, entonces tendrás varios orgasmos, quizás más pequeños pero continuos.

 

Esta práctica no tiene ninguna relación con el pene, de hecho, es mejor ni tocarse para no mezclar las sensaciones y distraerse. La excitación en el pene es más ansiosa y no da lugar al orgasmo que es más lento y finalmente repentino. En el orgasmo, la excitación se acumula en la pelvis y sale por todo el cuerpo, al contrario que sucede en la eyaculación donde la excitación se acumula en los testículos y sale por la punta del pene. En este caso sí que se pierden calorías y el cuerpo necesita recuperarse. Si visualizas como fluye esa energía está bastante claro como das energía en la eyaculación y como la recibes con la penetración.

 

Buscando una analogía podríamos decir que la eyaculación se parece a agitar y descorchar una botella de cava, mientras que el orgasmo se parece más a una olla de leche que se calienta lentamente y una vez que alcanza el hervor se va derramando a borbotones. Si estás muy acostumbrado a relacionar la excitación sexual con la estimulación en el pene entonces te resultará más difícil esta práctica. No todo placer sexual acaba en eyaculación y la sensación del orgasmo no se parece a eso. Es otro desenlace.

 

Me resulta muy interesante ver que el hombre, fisiológicamente, pueda tener orgasmos y eyaculaciones. Es una lástima que el ano se considere zona tabú y muy pocos hombres conozcan esto. En el caso de la mujer, el squirting es una práctica de estimulación donde la mujer alcanza un punto de excitación tal que se libera de forma repentina un líquido acuoso e inodoro que sale de la vagina. Suficiente líquido para mojar toda la cama. Pocas mujeres conocen esta práctica, aunque se va difundiendo cada día mas. Este líquido representa una pérdida de energía física para la mujer, si bien no tiene tantas calorías como el esperma es al menos una pérdida de líquido corporal y seguro requiere recuperación. Yo, lamentablemente, en este caso, no puedo dar muchos detalles porque no puedo vivir esa experiencia, pero lo he visto muchas veces.

 

Esto nos lleva a una reflexión general sobre el orgasmo donde vemos que tanto el hombre como la mujer pueden eyacular y tener orgasmos lo cual me parece muy interesante. Ambos podemos dar y recibir energía y eso nos confirma como seres completos y no seres partidos como nos han enseñado. No somos una media naranja y por lo tanto no necesitamos “la otra mitad”. Somos seres completos. Finalmente, el amor sano se construye entre personas completas que se quieren y no entre mitades que se necesitan.

 

Estas prácticas además no requieren relaciones homosexuales para poder llevarlas a cabo. El pegging, por ejemplo, es la práctica de inversión de roles en la propia pareja (heterosexual en este caso) donde la mujer se pone un arnés y penetra a su compañero. No es homosexual y ni siquiera es infiel. Ambos pueden jugar y practicar el otro rol dentro de la propia pareja. Los efectos a mediano plazo de esta práctica son muy interesantes ya que algunos detalles se trasladan luego a la vida cotidiana y vemos a la mujer más libre y decidida y al hombre menos agresivo o imponente. Ella probablemente se ocupe de más asuntos liberando en algunas cosas al hombre y él no tendrá problema en barrer el comedor de casa o planchar la ropa si toca. Un poco de lado masculino para ella y un poco de lado femenino para él ameniza la vida diaria en la pareja y crea un patrón de composición en equilibrio saludable que podría dibujarse exactamente como un yin-yan.

 

La sociedad restringe nuestro sexo y con ello no sólo el placer sino también nuestra expresión de amor. Descubre tu cuerpo sin prejuicios, valora aquello que te lleva a ser diferente y recuerda que la información te hace libre.

 

¡Gracias por leerme!

 

 

MisturaFina