Esperando... relato erótico de VNXx

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Esperando… relato erótico de VNXx

Relatos eróticos

Mezcla de sueño y fantasía, mezcla de deseo y placer…

 

Entré en la habitación algo asustada, no entendía muy bien de dónde venían aquellos ruidos y de repente GC, mi dueño, me sorprendió con su sonrisa…

— Hola amor… ¡por fin llegas¡
— ¿Qué haces aquí vida? ¿Habíamos quedado?
— No. Tengo una sorpresa para ti…
— ¡Uhmmmm¡ Llevo un día muy cargado, me vendrá bien mi sorpresa…

 

Pensé que había ido a que mi piel y la suya se juntaran y me hiciera sentir como sólo él podía… ya sólo de pensarlo me excité…

 

Su boca recorriendo la mía, sus labios rozando mi cuello, sus dientes mordiendo mis pezones, sus dedos volviéndome loca de placer al sentirlos tan húmedos como yo misma por tocarme con ellos y moverlos de una forma que no provoca un orgasmo sólo, sino un ciclón de ellos seguidos…

 

Me estaba hablando y casi no le había escuchado de pensar lo que me esperaba… ¡Uhmmm¡

— Déjame entrar, me pongo otra ropa y nos tomamos un café.
— No amor. Quiero que te desnudes para mí aquí y ahora.
— Pero…

 

Me tapó la boca con un beso y mi cuerpo respondió al instante, ya no me pertenecía, era totalmente suyo y me vi con sus manos desabrochando mi ropa y su mirada viciosa en lo que encontró debajo. Lo único que dejo puesto y los tacones que llevaba, me estrecho con esos brazos que me vuelven loca y perdí la conciencia, ya haría lo que quisiera de mi sin duda alguna.

 

Me llevó despacio a la habitación sin dejar de besarme, morderme el cuello y tocarme….susurrándome cómo le gustaba lo que llevaba puesto y lo bonita que estaba, y me exigió que siguiera sonriendo, esa sonrisa que tanto le gustaba.

 

Estaba tan perdida en su boca que no sé ni cómo me vi sentada en la cama.

 

Quise tumbarme para que el siguiera y, entonces, salté de la cama y miré hacia ella. No estaba vacía. Miré a aquel hombre que completamente desnudo me observaba con una sonrisa en los labios, era moreno, atractivo, no un tipazo de estos que te deja sin habla, pero fuerte y varonil y muy seguro de sí mismo, eso lo decía con sus ojos posándose en todo mi cuerpo y sin dejar de sonreír.

 

Miré a mi dueño, a GC, entre asustada y nerviosa.

— Siéntate amor y relájate, estás conmigo. Tú sólo bésame.

 

Cómo si aquello fuera tan fácil. Pedro estaba tumbado boca arriba y con medio cuerpo apoyado en mis dos almohadas. Sólo sonreía y me llegó a decir su nombre, aunque no me atrevía ni a respirar casi. Mi dueño me besaba pero yo no dejaba de pensar en lo que tenía justo detrás de mí. GC me aceleró mucho y mi cuerpo, en contra de mí, empezó a excitarse muchísimo por lo que mi dueño estaba haciendo.

 

De repente agarró mis muñecas, las dos a la vez y me susurró que me sentara de espaldas a Pedro, que no me pusiera nerviosa y que sólo hiciera lo que él me pedía. Yo le miraba con esos ojos de suplica y de querer gritar. NO ESTOY SEGURA. Pero él me sonreía y me besaba, no me dejaba pensar y mucho menos hablar.

 

Sentí el calor del cuerpo de Pedro en mi espalda y me puse algo tensa. Mi dueño cogió mis muñecas y se las dio a él, que las agarró con fuerza sobre su pecho inmovilizándome como si tuviera unas esposas puestas, aquello me encendió aunque no quería. Miré a GC, mi dueño estaba completamente encendido. Empezó a comerme el coño y yo no podía del placer que todo aquello me causó, intentar evadir las manos de Pedro para parar los orgasmos de GC, que estaban volviéndome loca y no poder, a la vez que estar como una perra por lo que me hacia aquella boca allí abajo, generó en mí unas explosiones que me pusieron como una salvaje y sólo quería más y más.

 

Miré a GC, rogando que aquello parara, que no podía más y entonces le vi hacer un gesto a Pedro como asintiendo. Noté que me soltaba las muñecas y de repente mi cabeza giró y me beso.

 

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Me corrí al instante y me dieron placer aquellos besos. Me puse como una bruta a casi implorar que todo aquello siguiera y que hicieran conmigo lo que quisieran. Pedro seguía sonriendo y mirando de manera hasta impertinente sabiendo que yo ya le deseaba. Me tocó los pechos sin dejar de mirarme y los cogió con la boca mientras mi dueño se masturbaba con una mano y la otra estaba jugando con mi clítoris. Y le miré y entendió que quería uno de mis besos, de él, necesitaba sentir su boca en la mía y se acercó para hacerlo, susurrándome al oído a la vez: “eres MÍA”. Exploté con uno de esos orgasmos que no puedo explicar y que hacen que mi cuerpo se contraiga de una manera feroz…

 

Son las 6:30.

¡Joder¡ … ¿Qué hora es? … ¡maldito despertador¡

 

Ya sólo me queda que llegue la noche y poder sentir cómo acaba mi sueño…