Me gustaría mucho asistir a una fiesta liberal... ¿Cómo se lo digo a mi pareja?

¿Los liberales tienen una mentalidad flexible y abierta?

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En el mundo liberal cada uno suele crear sus propias normas a la hora de escoger con quién va a tener una relación sexual y, cuando se trata de la pareja, estas normas suelen y tienen que consensuarse entre las dos partes. Con frecuencia, dichas normas de selección van evolucionando según si las experiencias han sido satisfactorias, es decir que podemos ser muy estrictos a la hora de plantear un patrón de selección pero, con el tiempo, darnos cuenta que aquella norma no es nada útil o nos limita y, como consecuencia, la mejoramos, la cambiamos o simplemente la eliminamos.

 

La escala de valores a la hora de seleccionar a tu o tus compañeros/as de juego suele empezar principalmente por el aspecto físico, teniendo en cuenta que el primer encuentro pasa por una atracción principalmente visual. Sin embargo, a pesar del filtro impuesto por los ojos, hay que tener en cuenta que hay otros aspectos que pueden aflorar en el momento de la selección y que son tan, o quizás más, importantes. Y, para ser sensatos, debemos además mirarnos a nosotros mismos ya que lógicamente también seremos seleccionados y posiblemente elegidos por nuestro físico y, por lo tanto, debemos ser autocríticos para no pretender más de lo que nosotros mismos podemos ofrecer. Por supuesto, la distinción por el físico es un aspecto totalmente subjetivo puesto que afortunadamente el concepto de guapura no es un concepto universal y hay personas que por muy guapas que sean no consiguen atraer tanto como lo esperaban (para gustos colores).
 

Finalmente, lo más habitual, cuando ya se tiene una cierta experiencia en el ambiente liberal, es intentar relativizar el criterio de selección del «cuerpo 10» y quedarnos más con gente afín a nosotros poniendo, eso sí, unos límites que hay que cumplir para decir un sí (edad, peso, estilo, etc.). En realidad, lo importante es ser atractivos ante los demás y no necesariamente guapos (siempre y cuando el concepto “guapo” exista).
 
Así que, una vez superado el filtro del físico, ya entramos en las demás fases de selección como por ejemplo el trato, la forma de pensar, el enfoque sexual…
 
En cuanto a las preferencias sexuales, podemos tener ocasión de hablarlo antes del encuentro puesto que nos hemos conocido en una red social como Wyylde y por lo tanto ya tendremos una idea hecha gracias a los datos publicados en el perfil. Pero también es cierto que no todo el mundo se expresa libremente y sinceramente, así que ya depende de la capacidad de comunicación y apertura de cada uno para que nos atrevamos a empezar un contacto sexual… y esto aunque falten aún cositas por atar.
 
Es cierto que el trato puede condicionar de forma espontánea. Si vemos gente simpática, abierta, con quienes te puedes relacionar seguro que nos conquistan porque son aspectos que presentan un cierto gancho para la elección. Se podría expresar con un «estamos a gusto», «nos hacen sentir bien», «son divertidos», etc., ya que todos vamos con un objetivo común que es el de pasarlo bien, que no nos creen ni nos cuenten problemas; en fin, estas cosas que a veces suceden y que tendremos que aprender a detectar para evitar malos rollos e incomodidades.
 
Creo que todo lo dicho anteriormente podemos considerarlo bastante común a todos, pero me pregunto ¿qué pasa con la ideología?, ¿cómo repercute la forma de pensar en la selección que hacemos?
Hay tres temas que pueden resultar disuasorios en el mundo liberal: la política, la religión y el deporte.
 
Si tienes un encuentro con otra pareja, chica o chico, una buena táctica sería la de no abordar ninguno de estos tres temas y hablar simplemente de sexo que es el garantizadamente más común de todos, y además es una conversación que no tenemos la ocasión de hablar habitualmente con nuestras amistades verticales de forma abierta, sincera y sin tabúes. Una conversación sobre sexualidad puede ser muy interesante, instructiva y morbosa así que la consideraría como la «Reina de las conversaciones» dentro del ambiente liberal. Y si se da el caso de que aparecen estos temas conflictivos, creo que sobre todo debe imperar el respeto: respeto por el equipo de fútbol contrario al tuyo, por la religión que no es la tuya porque tienes otra o eres agnóstico o ateo y, en cuanto a la política, que reine la tolerancia porque, al fin y al cabo, somos liberales, ¿verdad? Es más, nos sorprenderíamos mucho al ver como el sexo liberal une a gentes bien dispares, totalmente opuestas, claro que, compensado con otros factores comentados anteriormente y que demuestran que, entre gente flexible, todo es posible.