Los micro relatos de Enlaluna

Los micro relatos de Enlaluna

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C’est magnifique

Nos habíamos conocido en una taberna de la Barceloneta. Mi francés de la EGB me ayudó a conversar con ellos. Una pareja muy simpática intentando tapear en una algarabía de gente hambrienta. Mi chico no dominaba el idioma, así que fui yo la que alternaba. De las tapas al café en un bar cercano, el chupito, las risas, los roces… Subieron a nuestro apartamento aún riéndose. Desinhibida, besaba a mi pareja, cuando Lauren, la bella rubia y voluptuosa francesa se acercó a besar a tres labios. Nuestras salivas, las de las chicas, las lenguas, se mezclaban morbosamente y desde su situación, él tenía una visión muy erótica. Se dedicó a observar y excitarse. Michel, el marido francés, maduro y sexy, observaba, sorprendido gratamente, exclamaba en un susurro, “c’est maginifique…”. La escena nos excitó a los cuatro, mucho. Pasamos a la acción, mezclando cuerpos y sudores, alcanzando terrenos prohibidos hasta ese momento. Los dedos y la boca de mi amor jugaban con el coño de Lauren, cuando de repente él, me miró a las ojos y me sugirió, ven a colaborar… Mientras sus dedos exploraban su interior húmedo, mi lengua y mis labios probaban por primera vez semejante textura, lamiendo, chupando. La rubia se incorporó y al vernos a los dos se reclinó y gozó la situación, retorciéndose de placer. Michel no salía de su asombro, nos miraba empalmado y seguía susurrando, “c’est magnifique…”.

 

 

Sólo era un juego

Sólo era un juego, dejarme dominar, sentía una curiosidad morbosa por jugar, vamos a probar, me dijiste, confía en mí. Con tus caricias me dejaste desnuda, y a la vez que tus manos me daban un placer infinito, tus palabras se convertían en órdenes que me trastornaban los sentidos. Tú eras mi amo y con voz queda me dirigías hacia un universo de placer que no conocía, hasta que me rendí a ti. Me voy a correr, amo. Tú me penetrabas y decidías, espera un poco, aún no,… ya! Me miraste a los ojos y te mordiste el labio inferior. Gozabas como yo, pero había una diferencia, yo ya era tuya.

 

 

Cuando llegue el cansancio

Para cuando llegue el cansancio, voy a ser previsora, voy a hacer acopio de reservas, cual persona previsora cuando amenaza semana lluviosa. Voy rellenar mis reservas de besos apasionados, sensuales e interminables. En un cajón guardaré un puñado de miradas seductoras, y las sonrisas, en otro cajón, un bien manojo. Utilizaré una maleta para almacenar tardes y noches de morbo, sexo maravilloso y orgasmos de colores, siempre va bien por si vienen noches frías de invierno. Que no se me olvide, una bolsa con caricias de manos y otra, de las grandes con piropos variados que tanto apetecen en días tristes, a saber, bombón, preciosa, guapa, etc. un buen surtido. Creo que ya estoy preparada, provisión a punto. Ahora a vivir, carpe diem.

 

 

El hombre de negro

Tiene la chispa y el sentido del humor que captan mi atención y me atraen de un hombre. Se acerca poco al inicio y eso me hizo dudar. Besa, pero tarda en hacerlo y la duda aumenta. Cuando lo hizo fue suave al principio pero sus labios quemaban cuando me besó por fin. Sus manos son sabias, sus dedos perseverantes saben lo que van a conseguir, y me volvió loca… La gran duda. Mientras observaba sus ojos traviesos, esos mechones de pelo rebeldes, pensaba, no… estaba segura, acabaremos en la cama. ¿Cómo se va a comportar? ¿Me hará el amor, dulce y cariñoso? ¿Me follará fuerte y con mucho vicio?

El fuego, el vino, las trufas, unas frases en francés, otras en italiano, su ropa y todo lo demás de color negro. Fue estupendo dejarse seducir.

Me hizo el amor con mucho vicio.

 

Enlaluna

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