Mujeres liberadas ¡Por fin!

Mujeres liberadas ¡Por fin!

Ambiente liberal

 

En el ambiente todos hemos podido ser testigos de ciertos comportamientos que se han ido repitiendo. Como base común, podemos decir que es el hombre el que propone a su pareja adentrarse en este mundo planteando la posibilidad de ir a un club, quedar con alguien a través de redes sociales como Wyylde o cualquier otra red social. Las respuestas de las mujeres pueden ser muy variadas según su carácter, historia, experiencias, etc. Podríamos hablar de 3 tipos de reacciones más comunes. Está la mujer que acepta por simple curiosidad, por apertura personal y se muestra solícita a la propuesta queriendo ser cómplice de su pareja. Otro caso sería el de la mujer que reacciona aceptando con resignación porque ve que su “sí” al ambiente evitará el clásico tema de los cuernos ya que por ella misma no iría a un sitio así. Y, por otro lado, y desgraciadamente, está la mujer que va obligada por satisfacer a un marido que le quiere imponer esta actividad, se enfada si no frecuentan el ambiente, y el resultado es el de la obligación para ella. En cualquier caso, algunas de estas mujeres, o quizás la gran mayoría, se percatan de sus privilegios y empiezan a disfrutar más que sus parejas, al menos por la capacidad de decidir, escoger con quién y en qué situación.

 

Seguramente habrá más variedad en la reacciones a la propuesta del hombre, pero hoy quiero hablar del nuevo perfil de mujer con el que, últimamente me voy tropezando… agradablemente. Por fin, ha llegado la mujer que propone a su pareja descubrir el ambiente liberal. Ha llegado la mujer que se ocupa del contacto on-line y es la que lleva a su hombre a la cita que ella ha escogido y planificado para los dos. Ha llegado la mujer que se considera virgen si sólo ha tenido relaciones con su marido y quiere dejar de serlo. Las mujeres están escribiendo una nueva épica en un espacio ya conquistado por los hombres. El contexto está cambiando, sin duda. Se producen cambios en las personas porque la sociedad empuja con otros valores. Los valores sexuales han cambiado hacia la libertad y, sobre todo, hacia la variedad. El valor de la experiencia toma el poder sobre aquella mítica inocencia de la mujer donde el hombre disfrutaba con sentirse poderoso y experimentado. Tal vez, otro de los cambios ha sido precisamente, a pesar de la desorientación del hombre, que este mismo ha entendido que el placer no es el poder. El hombre prefiere ahora una mujer que sepa disfrutar y sepa hacer disfrutar. Con todo esto, el futuro de la vida swinger está más que garantizado ya que las nuevas generaciones de jóvenes están experimentando más libertad sexual y el camino más lógico, ya en pareja estable, será el del ambiente liberal donde tanto ella como él puedan disfrutar de un mundo abierto a la sexualidad dentro del amor y respeto en la pareja.

 

Lakmée