Relatos éroticos de ANAGREY...

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Relatos éroticos de ANAGREY…

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Dos relatos cortos de [Anagrey…] salpicados por un erotismo extravagante y picante

 

Primer relato corto

Se consideraba el regalo mejor preciado de ese mundo. Era el centro de atención de ese cuarto oscuro pero muy sereno. Unos dedos juguetones se introdujeron en su boca. Ella los chupo y relamió, luego bajaron serpenteando por su cuerpo hasta introducirse en ella y allí empezó un movimiento; primero lento, tímido como si se acomodaran a ese lugar, luego más frenéticos tocando justo donde a ella le causaba más placer… absolutamente agitada… y cuando empezaba a disfrutar se detuvieron, lejos de enfadarse. Se dio cuenta que una mano cubría su pecho y le pellizcaba el pezón. Primero con dolor, luego esperando ese dolor. Maldita sea, como le ponía de cachonda. Giró su cabeza para acomodar un poco su visión en la obscuridad y se encontró con una erecta polla, enorme, dura. La besó con intensidad y con su mano la tomó y la dirigió al interior de su boca salada. La lamió y relamió. Jugueteó con su glande con su voraz lengua. Su mano la tenía fuertemente agarrada. Con su saliva resbala una y otra vez arriba abajo y succionaba, y succionaba, y mimaba ese glande. Sabía que estaba a punto. Sus venas estaban hinchadas y continuó con todo sincronizado; esa mano y esos labios que apretaban y no pudo aguantar más y derramó todo su jugo en su boca. Ella estaba satisfecha o no creo que él le había estado observando desde el fondo de la habitación. Él también se había corrido con otra. Pero le causaba mucho morbo verla en acción. Ella se levantó, cogió su copa y salió de allí confundida. Se fue a pasear su cuerpo desnudo en busca de algo que la llenara y todo lo que es suficiente se convierte en inolvidable…

 

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Segundo relato corto

No quería que nadie la viera en ese estado. Todo era demasiado emocional y eso, ella, lo odiaba. Nada de vínculos. Se fue al baño y se metió bajo la ducha. Quería borrar todo tipo de huellas. Frotó su piel con la mano. No había disfrutado con la ultima pareja. De repente se encontró estimulándose y endiabladamente le gustaba. Se acariciaba los senos y ese pezón empezó a ponerse más prominente. Sabía apretárselo con delicadeza y la fuerza suficiente para notar ese hormigueo en su flor con su mano derecha. Bajó hasta allí, se frotó suavemente el clítoris, se lo pellizcaba… Estaba caliente, muy caliente y su cuerpo pedía más y se frotaba de arriba abajo, de arriba abajo y metió sus dedos en su interior. Ardía de deseo, con una mano se frotaba y con la otra, con energía, movía sus dedos. El agua caía sobre su cuerpo y pedía y quería más. Ajena a todo, siguió con el ritual. Estaba a punto de correrse. Alzó los ojos y él estaba enfrente observándola y ella continuó. Se mordía los labios para no gritar y… ¡dale! ¡dale! Y ya no pudo aguantar más y los espasmos del orgasmo llegaron. Juntó las piernas para disfrutarlo más, para que no se le escapara nada y le miró con ojos de deseo pidiéndole que quería más. Y entonces él entró en la ducha y bruscamente le dio la vuelta. Ella apoyó las manos en la pared y le restregó todo su culo en él. Sabía lo que quería. Creo que los dos lo sabían. Aprovechó el jugo de su orgasmo y con los dedos le untó por donde sabía que la iba a atacar. Estaba más que preparado y la embistió duro, fuerte, hasta el fondo… le invadió dolor. Pero, le gustaba y empezó a mover y ya no le dolía. Todo se adaptó y le emborrachó el placer con la que él la embestía… duro, duro, duro… Y ella quería más. Su mano se dirigió a su clítoris. Él la tenia bien agarrada de las caderas. De ahí no se iba a escapar… Dame, dame, dame fuerte… más. Quiero más, sigue… y él se lo daba… toma, toma, toma. Quieres más hasta el fondo. Fue un espectáculo sublime. Ella gritaba, él gemía y, sincronizados sus cuerpos, se abandonaron a un orgasmo brutal. Ella mojada, él soltando todo su esperma. Le encantaba follar su culo. Se derramó todo, abandonó su cuerpo y, aprovechando que estaban en la ducha, se lavaron casi sin encontrar sus miradas. Ella salió primero. ¡Ayyyy! aquella mariposa que huye del huracán.

 

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