Sin decir adiós… relato erótico de AnaGrey

Sin decir adiós… relato erótico de AnaGrey

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Un día llegará el final de tu cuento, princesa. Has roto tu barrera de protección, contra él. Cansada de soñar de que nadie valore tenerte a tu lado.

 

Pero el universo tiene un plan para cada vida humana. Claro que sí. Estaba bajo la ducha, el agua rozaba su erizada piel. Algunas partes de su cuerpo estaban altamente sensibles, todavía. Había sido un espectáculo sublime… esa escena con los dos hombres. Cortó el grifo, giró la llave, el agua fría salía de la ducha. Lejos de encogerse, emanaba tanto calor de su cuerpo, que lo agradeció. Notó, como sus pezones se tensaban, su pecho, su vientre, se giró y ahora su culo, ese gran tesoro.

 

Tenía los ojos cerrados y cuando los abrió, observó que en la ducha de al lado, alguien la estaba observando. Lejos de parar de masajear su delicado cuerpo, siguió tratando con mimo, con estimulante mimo. Extendió su brazo y con su mano, invitó a entrar bajo su ducha a quien la observaba.

 

Un dulce beso, inicio el ritmo, mas bien la invitación. Juntaron sus manos, como si la guiara, se dirigió a su coño. Con movimientos circulares, suaves, lentos, recreándose en cada curva, tocando ese botón… cada vez más prominente. Se agachó y con su boca, continuaron con ese baile. Estaba excitada. Se pellizcaba los pezones. Esa descarga… aprieta, duele, me gustaba, suelta, otra vez y otra vez. La lengua, me lamía todo el coño. ¡Qué deseo!.

 

Y entonces aquello que anhelaba, ocurrió. Le metió los dedos y empezó a moverlos con movimientos rápidos, violentos. Su boca, atrapó mi deseo y le daba toquecitos con su lengua. Chupaba, rechupaba y otra vez. Aprieta, duele, me gusta, suelta. Aquello era una orquesta sincronizada de movimientos bajo la ducha. Siguió y siguió. Ya estaba centrada en mi espiral de placer. Como me gustaba lo que me estaba haciendo aquella mujer. Joder, no aguanto más. Yo misma, con mi mano, también me froto. De la excitación a la relajación sólo hay un paso. Y se llama, joder, me corro, qué orgasmo. Ella comienza a saborear y beber mis jugos y a que sea muy duradero… guau. Con que suavidad y delicadeza retira sus dedos de mi ardiente interior y se los mete en la boca. Yo la ayudo a levantarse. La beso, con profundidad para saborear por mi misma, mi néctar, deliciosamente salado…

 

Nuestras lenguas se enredan. Mi mano tira de su pelo. Hacia atrás, le beso el cuello, la nuca… besos húmedos, calientes. Mis besos, recorren su espalda. Bajo, bajo más. Sus manos están apoyadas en la pared de la ducha. Llego, con mi mojada lengua, hasta su culito. Lo abro, para quedarme ahí, jugueteando con mi lengua, mi boca es esclava, la pasión es fuego de placer. Ahora, le toca a ella. Mojo con mi boca y meto un dedo. Sigo mojando y le meto dos. Ella es muy receptiva de mis actos. Creo que quiere más, vamos a excitarla. Con la otra mano, en su delicado botón. Se lo tomo y le doy pellizcos. Noto que le gusta. Me abre más las piernas y sigo… y sigo. Pero debo ser una maldita mujer. Quiero más. Me estoy poniendo muy cachonda y calentorra. Y lo que creí que iba a ser una atención, se convirtió en un dúo de mujeres, dándose placer, soltando todo su encanto, frenesí, deseo un juego apasionado y…

 

ANAyLUISGREY

 

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