"¿Todavía no sabes decir NO?"

Wyylde manos

“¿Todavía no sabes decir NO?”

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Todos sabemos que en el ambiente liberal “un no” siempre es “un no” y no valen las medias tintas. Entonces, ¿por qué a la mayoría nos cuesta tanto decirlo?

 

Cuando se está en la cama de un club liberal, el hecho de apartar una mano insinuadora es una forma suave de refutar la invitación. Pero no siempre es así de fácil. Más allá de los clubs (de forma virtual en las páginas o redes sociales swinger como Wyylde, por whatsapp, etc.), en la mayoría de los casos es difícil explicar que un perfil no corresponde a nuestros gustos y aún menos si hubo algo de contacto como conversaciones por chat, mensajes, visualización de foto en el álbum privado… En general, nos resulta complicado explicar que no queremos quedar y mucho menos tener sexo.

 

Sin duda, en estos casos, es importante saber decir un “no” claro para no dar pistas falsas y también por respeto a los demás y para no hacerles perder el tiempo. Ahora bien, exceptuando los perfiles que disfrutan con charlas virtuales (chat, mensajes, intercambio de fotos…), para los perfiles activos (los que realmente practican el intercambio en real) parece ser que este pequeño vocablo es muy violento y se buscan mil y una excusas o elementos eufemísticos para evitar el fatídico NO justo antes de cerrar una cita: “mi mujer tiene la indisposición del mes”, “lo hablo con mi pareja y os digo algo” (y, sí… parece ser que siempre es la mujer que tiene problemas), “queremos ser prudentes”, “la gripe de los niños”… y hay que ver qué sinfín de ocurrencias aparecen con tal de evitar la más sencilla de las formas: “no, gracias”, o, si se quiere utilizar una forma más diplomática, “lo siento pero vuestro perfil no corresponde a lo que buscamos” y esto a pesar de lo lejos que habéis ido en vuestros primeros contactos virtuales.

 

Muchas parejas son corteses y “rechazan” un perfil de hombre solo o de parejas (las chicas solas siempre tienen más suerte por ser un colectivo codiciado) con la diplomacia que tendría que ser inscrita en el ADN de cada liberal. Pero no siempre es así.

 

Todos sabemos que no estamos obligados a nada en el mundo liberal, que vamos a hacer lo que sí queramos y no lo que no queramos. Todo está aparentemente muy claro… Entonces, ¿qué nos pasa? Pues, que nos falla la asertividad. Como consecuencia tenemos miedo de quedar y ponemos un montón de condiciones con tal de evitar posibles complicaciones. Nos da miedo quedar en casa de alguien por no saber decir que nos iremos tras la cena o el tentempié, nos da miedo recibir en casa por no saber decir que no vamos a llegar al sexo, nos da miedo quedar en un club por si se entiende que es un sí al sexo, nos da miedo ser simpáticos y atentos por si damos pistas falsas, nos da miedo acudir a una cita de forma “sexys” por si creen que va implícito un sí… Tantos miedos harán que no quedemos sin pasar antes por una cita en un bar ruidoso y con falta de glamour. Lástima, porque en un ambiente distendido como en una casa todo sería más fácil en el caso de que podáis recibir, claro está. Podemos interesarnos por las personas que tenemos delante, conversar (sobre todo de sexo) y coincidir o no con ellas e incluso intercambiar otras visiones de este mundo, etc. y, tras el encuentro distendido, es posible que no queramos llegar a la parte sexual de la velada. Por supuesto que podremos decir todo lo positivo de la noche y de las personas, finalizando con un no al sexo porque no nos proyectamos en una situación sexual.

 

Por tanto, perdamos el miedo, seamos libres, digamos lo que pensamos, seamos educados… y, sobre todo, hagamos más fácil, natural, agradable y humana la forma de contactar con los demás.

 

Un pequeño truco para decir no con diversión
(propuesto por “gionia” una pareja amiga)

El problema se crea cuando se queda físicamente con alguien… no os olvidéis de ser lo más respetuosos posible. Estar cara a cara con alguien con los que no os apetece tener sexo es una experiencia desagradable y se entiende que un NO puede sentar muy mal. A veces no es solamente una cuestión física, incluso las personas que son de buen ver pueden provocar rechazo porque no provocan esa chispita que se necesita para ir más adelante. Y en este caso pega muy bien el dicho “para gustos colores”.

Si quedáis con una pareja, os propongo un pequeño “juego” inocente, efectivo, diplomático y sobretodo poco arriesgado a nivel emocional.

 

  • Cortar 4 trocitos de papel de forma igual.
  • Escribir un SI y un NO en cada papel (que sea siempre la misma persona que escriba para que no se reconozca la diferencia de la caligrafía).
  • Invitar a los demás a que pongan un círculo en una de las propuestas. La palabra (Si o No) dentro del círculo corresponderá a vuestro “voto”.
  • Recoger las 4 papeletas y contar los Síes y los Noes.
  • Recalcar bien que con un solo NO no se sigue adelante. Aquí no se trata de hacer valer la mayoría. O todos o nadie.

Con este sistema nadie sabrá, durante el encuentro, quién ha votado el o los posibles Noes (siempre y cuando no sean 4 Noes o 4 Síes y por lo tanto todo estaría aclarado). De esta forma la situación será menos violenta. Eso sí, después cada uno en su casa podrá sacar sus propias conclusiones del voto.

 

Naturalmente, hay que responder con toda libertad y sobretodo encajar el resultado de forma natural puesto que, por suerte, nadie gusta a todo el mundo.

 

Y si no os gusta este “juego” o si os falta la asertividad, siempre podéis recurrir a cualquier otra excusa que se os ocurra… 😉

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