Treinta minutos. Relato erótico de Sandra007BCN

Relato erotico wyylde

Treinta minutos. Relato erótico de Sandra007BCN

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Hora del almuerzo. En sólo 5 minutos ella llegaría a casa y subiría corriendo las escaleras para no perder tiempo.

 

Allí estaba él, lo veía desde la ventana, detrás de la cortina. Lo observaba desde hacía unos días. Era joven, quizás demasiado, corpulento, varonil, demasiado perfecto para ser real o quizás era ella que lo veía así. Una mujer madura, una esposa, madre, vecina, maestra, amiga, una dama “perfecta”… dispuesta a hacer un paréntesis durante unos 30 minutos y gozar a solas de lo que veía, inmersa en su imaginación, sólo mirándole, a él, su desconocido en su jornada laboral, mientras, ladrillo a ladrillo levantaba unos muros que en breve terminaría y todo llegaría a su fin.

 

Lo miraba diciéndose a si misma que aquello no estaba bien, que ella no era así, que aquel sería su último día. Pero, sus sentidos ya se centraban solo en él. Respiraba profundamente y podía oler perfectamente su aroma especial, un olor salado que los poros de su piel transpiraban uno a uno. Podía notar su boca fresca, sus labios gruesos, jugosos y casi vírgenes. Soñaba que sus lenguas empezaban a jugar con timidez hasta sintonizarse en un mismo baile ritmado al compás de una dulce y sensual melodía.

 

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Mientras su cuerpo empezaba a notar todo aquello que su imaginación le regalaba, sus dedos empezaban a acariciar sus senos por debajo de su blusa y sus pezones preparados, duros, apretaban el sujetador de encaje blanco. Los tocaba y a las vez que imaginaba sus manos paseando por sus cabellos negros y brillantes, muy lentamente para saborear el placer de ese instante.

 

Y entonces, acariciaría su espalda, sus hombros desnudos, sus brazos, sus dedos que se entrelazarían con los suyos y, sin darse cuenta, apretaría su mano en el vaquero desgastado y sucio hasta llegar a su miembro duro, grande que, aprisionado, buscaría la salida. Muy suavemente le bajaría la cremallera y tímidamente le pondría su mano en busca del placer deseado.

 

La humedad ya presente le produciría una sonrisa maliciosa. Sabia que él estaba en las mismas condiciones que ella. Su cuerpo empezaba a estremecerse y sus dedos separaron las braguitas ya mojadas empezando a adentrase en su gran tesoro donde el corazón le bombeaba deprisa. Ella mejor que nadie sabía donde tocar, donde jugar mientras sus ojos clavados en él llegaban a darle la locura más emocionante que jamás había vivido. Era capaz de imaginarse el momento en el que él la penetraba, como le mordía morbosamente sus pezones y como jugueteaba con su lengua por los rincones más calientes y húmedos que ella le ofrecía. Haciéndole cabalgar en el viento, sin dejar nada por saborear. Hasta notar como llegaba a la locura, el mundo giraba a toda velocidad, sus piernas temblaban, el placer como una suave corriente le recorría el cuerpo entero. Hasta el momento que sus jadeos y gemidos empezaban a ser más lentos, la visión más clara y a ver la realidad… una imagen que se alejaba a través de aquellos visillos, sus únicos compañeros de juegos y únicos cómplices y testigos. Mientras él desaparecía, ella regresaba al mundo, medio vestida medio desnuda, sudorosa y frágil. ¿Cómo podía llegar tan lejos su locura? Sus manos y su imaginación acababan de hacerle sentir todo aquello, la imagen de un desconocido que ya quedaba en el pasado. Ella debía volver a sus clases, a sus alumnos, a sus hijos y a su marido… a su vida.

 

El destino decidiría si mañana tendría 30 minutos porque ella no era valiente para hacerlo.

 

Sandra007BCN

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