Triángulos de maíz blancos... relato erótico de Paronjss

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Triángulos de maíz blancos… relato erótico de Paronjss

Relatos eróticos

A veces las oportinades se presentan pero no se saben aprovechar a pesar de los sueños y predisposiciones de una mujer…

Perfil de paronjss

 

Mi primer día en wyylde pensaba que estaría bien encontrar a alguien con quien pasar buenos ratos, sin obligaciones, solo pasión y mucho morbo. Hablaba con muchos chicos y a muchos otros no le hacía caso.

Un día recibo un mensaje, la foto de perfil me llamó mucho la atención.

Una cara, entre tantos penes. Mi mente empezó a fantasear sin ni siquiera haber hablado, el deseo, las ganas de que me tocara.

 

Empezamos a hablar a las 9 de la mañana, porque insistías tanto, mil mensajes diciéndome lo mucho que te gustaba mi cuerpo, que era tiempo que ninguna te hacía este efecto. Nos entendíamos bien. Te conté mi historia, me dijiste que lo más importante es que yo fuera feliz. Cada día el deseo crecía más en mi. Cada día a las 9.05 un mensaje tuyo, hasta me convencí de que lo pasaríamos muy bien juntos. Decidimos vernos en Londres, donde yo podría tener más libertad. Por la noche en mi cama mis manos recorrían mi coño y mi clítoris hinchado de estar hablando contigo, porque sí, me excitabas con tus ideas y tu ganas de hacerme correr con tu lengua. Lo único que quería era sentir tus manos en mis caderas y sentir como me penetrabas con fuerza dejando las marcas de tus dedos en mi piel blanquilla. Ahora sentada en el avión, pienso en ti, en mi ilusiones, y en los dos días que pasaremos juntos dejándonos llevar por la pasión. De verdad quiero esconderme en Hyde Park y tomar tu pene en mi boca, con mis labios rojos y hacerte correr sin que nadie se de cuenta! Me encantaría subirme a un bus y poner el abrigo en tu regazo y tocarte, sentir como crece tu erección y ver en tus ojos cuanto deseas tenerme bajo de ti. No poder aguantar las ganas y meternos en un baño público, bajarme las bragas y sentir como te corres rápidamente entre mis muslos! Mientras me abrocho el cinturón se me ocurre que una vez me dijiste que querías atarme a la cama y jugar con mis pezones. Miro fuera de la ventanilla, miro por última vez el móvil antes de apagarlo con la esperanza de recibir un mensaje, que se, perfectamente que no llegará porque has desaparecido. No se quién eres. No se porque has perdido el tiempo para engañarme tanto como una boba. Lo que hay en mi es rabia por sentirme arropada por alguien que se esconde detrás de una pantalla. Las mujeres por muy morbosas y perversas nunca dejamos de soñar. Y son los sueños que nos hacen seguir adelante, porque esperamos que siempre haya algo mejor. Visitaré esta ciudad con un sabor amargo pero quien sabe que me depara esta aventura?