Tu y mi deseo concedido... relato erótico de elperfectoimperfecto

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Tu y mi deseo concedido… relato erótico de elperfectoimperfecto

Relatos eróticos

Cuando los deseos se hacen realidad…

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Quiero recordar cada instante que acabo de pasar y de lo que acaba de pasar. No quepo en mi de la excitación que aún me queda y hace que necesite más. Seguramente lo repita porque ha sido una experiencia tan maravillosa que ni yo misma me lo creo puesto que era muy reacia a todas esas cosas que para mi eran extrañas.

 

Mi pareja y yo necesitábamos algo distinto en nuestras vidas y fuimos a un local de intercambio, esos lugares que ahora se llaman swingers y gracias a una página de alguien que conocemos nos ayudó con unas premisas para buscar lo que podíamos necesitar, sus consejos fueron muy sabios y encima sus ánimos no hicieron más que incentivar mis ganas.

 

Esta primera vez conocimos a una mujer que si te soy sincera me llamó la atención desde el primer cruce de miradas. Era muy parecida a mi, en cuanto hablamos un poco parecía que nos conocíamos de tiempo y cuando me vio más tranquila pasó al ataque.

—No quiero que pienses que porque es tu primera vez quiero estar contigo y con tu pareja como vampira cuando muerde por primera vez, no. Me has hecho sentirme  muy a gusto también y eso no todo el mundo lo consigue.
—Te creo, tu has conseguido que olvide mis nervios desde el primer hola. Así que quiero que sepas que quiero que sea contigo. Contesté.
Ella se relame de la excitación de saber que quiere hacerme pasar un buen rato…. Y eso hizo. Nos fuimos a un hotel que decidimos los tres y desde el ascensor ya quisimos besarnos mientras que mi pareja se metía en medio de nuestro carmín y cada mano se perdía como ese juego, que cada mano y cada pierna tenía un lugar asignado.

 

Ella no hizo otra cosa que abrir la bragueta de él y sacarle su miembro, me hizo que en cuestión de unos segundos bajara a que mi boca se llenara de su pene. Me levantó y quiso probar su sabor pero de mi lengua, yo la insté a que la probara y sólo un segundo pasó cuando la estaba succionando con precisión y ansiedad.

 

Salimos del ascensor raudos hacia la habitación. Mi pareja aprovechaba para ir quitándose la ropa mientras que nosotras ya la teníamos en el suelo y tumbadas en la cama no podíamos dejar de besarnos.
Sus labios pintaban mis pechos con su carmín y sus manos abrían mis piernas para intercambiar carmín con otros labios… ¡ya sabes a que me refiero!

 

Sus uñas no dejaban de arañar mi piel mientras que su labios recorrían mi vagina, yo la apretaba contra mí y sentía que ella a cada movimiento de su lengua emanaba ciertos gemidos bastante prominentes.
Cuando levanto mi mirada veo a mi pareja trabajando su trasero mientras ella me trabajaba a mi. ¡Fue excitante! Fuimos cambiando posiciones, posturas y directrices a la hora de proporcionarnos placer los tres a la vez y lo hicimos.

 

Recuerdo todos y cada uno de los momentos y posturas que en esa cama hicimos, que esa primera vez se marcó en mi piel y que seguro que volveré a repetir con alguien que me dé esa confianza y esa forma de tratarme que al final de eso se trata… ¡De confianza y respeto! Recuerdo todos y cada uno de los momentos vividos en esa cama y la vuelta al local donde empezó todo y donde seguro, seguro, seguro, volveré a repetir.